Estos días, he leído sobre el debate de la Aproximación de Drake, en que se propone que es posible eliminar el profesorado de lenguas y a base de un nativo hablante como instructor, enseñar a los alumnos en los primeros niveles. He aquí mi reacción ante tal argumento y una reseña sobre mi experiencia con la instrucción en los primeros niveles.
Me parece que en el primer nivel, el rol del maestro experimentado y sobre todo, creativo es imprescindible. Algunos piensan que lo que se enseña en este nivel, bien se podría auto aprender a base del ejercicios auditivos y gramaticales sencillos, que ya se encuentran en línea. Pero, el verdadero rol del maestro en el primer nivel no es tanto enseñarle 500 palabras y la base de la estructura lingüística (que bien se podría aprender en un manual), más allá de estos rudimentos, el rol del maestro es despertar el interés y el hambre del alumno de continuar con los estudios de la lengua al él observar/escuchar el poder de la comunicación en lengua extranjera por parte del profesor. Esto se logra al permitir que el alumno utilice al hablar (y no sólo memorice o escuche “atentamente”) lo que aprende al instante para darse cuenta de lo hermoso que es el empezar a expresarse de un modo parcialmente (dependiendo del tipo de lengua que sea) ajeno al que está acostumbrado. Lo que más debe impresionar al alumno y ser el objetivo del maestro a cualquier nivel es despertar la curiosidad y presentarles un mundo que sólo se logra penetrar al poder comunicarse en la lengua. No obstante, es verdad que algunos maestros están más interesados en escuchar su propia voz sin tomar el tiempo para atender las inquietudes del alumnado, lo cual parece bastante egoísta a cualquier nivel.
El alumno universitario no es un alumno de secundaria, éste ya tiene la motivación de aumentar su conocimiento y ampliar sus horizontes, puesto que eligió estudiar una carrera. Por lo tanto, tendrá ideas interesantes y relevantes que querrá compartir y que ameritan ser oídas. Sobre todo en una clase de lengua, lo cual implica el estudio de la cultura foránea, el alumno quiere hablar, compartir y ser corregido. Creo que el alumno tiene claro que al intentar hablar otra lengua, cometerá errores. Como maestro, es importante dejar de tratar de mantener al estudiante en su comodidad, y empujarlos hacia lo desconocido donde se expone su nivel, y se los puede corregir. ¿Imaginen tratar de adivinar el nivel de los alumnos a base de una prueba motivada en la gramática? Esto me parece absurdo. Para mí, la máxima expresión para asesorar el nivel es permitirle hablar, puesto que la buena comunicación resulta al reunir y resumir todos los conocimientos de la lengua y emplearlos al tratar de hablar.
Primero, se tiene que fijar cuál debe ser el resultado de la clase y para unos, es más importante la perfección verbal, aunque ni sea necesario para lograr la comunicación al nivel básico (la perfección apenas se logra en la lengua nativa). Un ejemplo sería decir “mañana yo hablar con mamá”. Para cualquiera, es claro lo que pretende expresar el alumno. En cualquier lengua se expresan ideas al acudir a la palabra. Es decir, una lengua es un conjunto de palabras que se emplean para la comunicación. Al enfocar todo una sesión, o aun más de la mitad de una, al aprendizaje de un concepto gramatical parece una pérdida de tiempo. Esto se debe hacer antes de venir a clase. Es decir, en clase, el profesor tiene un tiempo muy limitado para compartir toda su experiencia y conocimiento lingüístico. !Imaginen desperdiciar el tiempo compartiendo lo que se puede aprender a solas! El aula es un lugar único y especial donde el profesor debe potenciar el tiempo limitado y motivar al alumno a seguir los estudios al usar la lengua en su lección y corregir los errores al escucharlos o verlos escritos, no en enseñar un concepto que se puede memorizar o aprender mejor que un disco compacto de $10.00 ya que cada hora en el aula le cuesta unos $13.00 al alumno (resulta en $400.00 al multiplicarlo por 30, la asistencia normal en el aula de español). Imaginen ustedes la responsabilidad que se tiene por hora. Esa hora debe ser una bien planificada.
En lo personal, a mí me gusta cubrir, no obstante el nivel, las cuatro destrezas básicas: el habla, el escucha, la escritura y la lectura. Y, para mí, la que más me interesa desarrollar es el habla por el simple motivo que las otras, se pueden realizar a solas con un disco compacto sin interacción humana. Ah, pero el habla requiere dos o más si se pretende lograr la comunicación. El habla es un instinto natural y el cual desde infante se ha practicado. La razón por la que los alumnos terminan una carrera sin poder hablar al nivel de un nativo de sexto grado, es porque no se les permite hablar o no se les impulsa a hablar en un contexto controlado. Nunca se dan cuenta de lo hermoso que es lograr hablar ni se sienten a gusto en hacerlo. En el aula, es la responsabilidad del profesor de crear un entorno relajado y cómodo para que el alumno desee expresarse sin temor a equivocarse porque sabe que la corrección es normal e importante para dominar la lengua.
En el aula tradicional, los maestros dedican tiempo a lo que menos incumbe al alumno y lo que menos los incentiva-la gramática. Sí, es importante estudiar y hasta cierto grado, memorizarla, pero más importante es lograr la comunicación al emplear las estructuras gramaticales, correctamente.